domingo, 15 de mayo de 2011

Verso y Prosa en Madrid. "Acción Dodó-Dadá". Narración: Daniel Bolado, Ana Mª Cuervo de los Santos, Rafael César Montesinos y Miguel Montesinos Pañeda



ACCIÓN DODÓ-DADÁ
Narración

Ana Mª Cuervo de los Santos
Miguel Montesinos Pañeda
Rafael César Montesinos
Daniel Bolado
y

Grupo de Clarinetes


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Miércoles 18 de mayo, 2011
19, 30 horas

CAFÉ  LIBERTAD 8
C/ Libertad 8
Metros Chueca y Banco de España

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                                              CONVERSACIÓN

   Una mujer parece fumar cerca de la barra de un bar. Tres hombres parecen mirarla desde distintos puntos del establecimiento. Un  adolescente con sonrisa afilada, un cuarentón con más ojeras que ojos y un anciano que ha olvidado las gafas en casa.

   El adolescente le ofrece una copa, pero ella no bebe. El cuarentón una vuelta en su coche, pero ella nunca sale del bar. El anciano simplemente tira dinero al suelo y le toca en el cuello pidiendo un “Camel”. Al final de la noche,  la mujer se queda hablando con el único hombre que no recibió un no. Sin embargo, la conversación es un tanto monótona. El anciano le pregunta sobre lo divino y lo humano. En cambio, ella sólo le responde con mucha educación: “Su tabaco, gracias”.

                                    MIGUEL  MONTESINOS PAÑEDA





Doctor  Cornelius

viernes, 13 de mayo de 2011

Palabras en Venus y Eros (2). Rafael Soler





Palabras en Venus y Eros
(2)
Rafael Soler


 Pintura de Michel Carson




                                                                                  
                  EN VOZ MUY BAJA TODO


Del cristalino al pubis todo es calma
         que se altera cuando vas del mentón a la rodilla

         y de ahí a la planta descalza de los pies
                                                   consecutivos

         el izquierdo y su zapato
         el derecho y sus temores infundados

         para volver fémur arriba al ombligo proletario
         a la cintura esquiva
         a la médula espinal sin coartada

         cuerpo anatómico forense
         a minuciosa autopsia sometido y consentido
         con otra copa la música sonando.

                                           Del libro Maneras de volver.
                                                     Ed. Vitruvio. Madrid, 2009.




 FotoPiedra de Rafa Montesinos




             TODO CUANTO LLAMAN
  NOSTALGIA CONSENTIDA


Un collar de perlas
para anudar tu cuello con el mío

un lunar a lo Casilda un poco más abajo

una nalga hidráulica que todo lo permita
colmando inexpresiva mi apetito

una media celeste
un pezón al que no le asuste su abandono

y una falda trágica
izada a más de más de lo más alto.

                              Del libro Las cartas que debía.
                                         Ed. Vitruvio. Madrid, 2011.




Fotografía de Corwin Prescott & Amy

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domingo, 8 de mayo de 2011

Pornografía. Escritos viajeros (10). De la espiral del sueño y de las diversas realidades.



X
De la espiral del sueño
y
de las realidades que dan vueltas




Pintura de Astolfo Funes





   Viajar a través de las emociones siempre es peligroso, aunque del todo necesario. En la emoción, somos animales humanos.

    Una semana antes, estaba solo, tranquilo, en mi casa, instalado anodinamente en el refugio antiaéreo de la santa rutina. Pero la paz esconde el aburrimiento; el aburrimiento, la curiosidad; la curiosidad, la decisión indecisa, y decidí viajar para saber el qué y el porqué de la pornografía, cómo se había llegado a transformar instinto y necesidad en gran negocio y espectáculo. El algoritmo del Oráculo de Google se anunciaba como la fábrica de respuestas definitivas. Me embarqué y di en esta isla. ¿Absurdo? Seguramente, al igual que la realidad oficial, estúpida incongruencia que nos gusta llamar verdad.





Pintura de Catherine Abel






   Por tanto, cuando la mujer salida de un fresco me pidió que me sentara junto a ella, que me iba a explicar la verdad, me pareció tan real o irreal como mi trabajo de nueve de la mañana a cinco de la tarde.

   -Tranquilo, Rogelio. No soy una seductora divinidad que desea tu cuerpo, energía y jugos. Depende de ti, no de mi tramposa seducción, como la falsa y degenerada Afrodita, o lo que queda de ella.

  -Entonces, ¿quién eres?

  -Dilo tú.

  -¿Una ninfa, una musa, una diosa?

   -Qué más quisiera. Soy un recuerdo pintado dentro de un sueño. Ahora mismo viajamos en un sueño.

   -Ahora sí que no entiendo nada.

   -¿Y por qué tienes que entender? Vives demasiado en tus preguntas, en tu temor. Existes en el miedo a la muerte, al sinsentido. Buscas el placer, la alegría de estar vivo, pero no das el paso definitivo.

   -Ponte en mi caso, llego a esta isla y no dejan de suceder locuras. Yo creía que el sexo y la pornografía eran más simples.

   -Nunca lo fueron, porque los mortales las retorcéis y después pedís sencillez. Escucha, me manda El Cabrero, tu amigo. Ahora mismo estamos en la espiral del sueño, flotando en un sueño de un sueño de un sueño… Pero el maremoto es una realidad física; ya lo comprenderás. ¿Conservas el ceñidor mágico de la supuesta Afrodita?

    Mi bolsa de viaje estaba en la habitación y dentro el supuesto ceñidor mágico, mi portátil y los enseres de un turista de ligero equipaje.

   -Me llamo Instantánea… Se me ha apagado el cigarrillo; ¿me das fuego?

   Obedecí sin rechistar. ¿Dónde se encontraba Milton? Allí estaba su escaso equipaje. Aquella mujer ensoñada me adivinaba el pensamiento.

   -Tu amigo está bien, en otro sueño de otro sueño y tú debes descansar. Te espera un largo viaje.






 FotoPiedra de Rafa Montesinos






   Para ser un sueño, ella era plenamente carnal. Suave y cálida piel. Melena corta y sedosa. Manos de largos dedos tranquilos, pero si pausa para la caricia sobre mi espalda. Música en la voz. Piernas y senos exactos, sin grandilocuencias ni tallas extras. Tirando a regordeta de duras carnes, de dulces besos, de lengua que hablaba en mi lengua, de boca en mi vientre, de gracioso conejito de la suerte. Qué suerte. Qué abandono. Qué rotación. Qué sueño. ¿Gozar o dormir?

    Descendí despacio y tiernamente a través un túnel de almohadas. Al fondo había una especie de máquina tragaperras. Introduje una moneda. Del fondo de un vientre de cisne, surgió Instantánea, que me regaló un beso que decía:

   -Nosotros ya no somos los mitos de vuestras canciones, epopeyas, arte y deseos. Vosotros ya no sois hombres y mujeres alegres o tristes en un hecho vivido. Sólo sois, como los dioses y diosas caídos: ilusión, angustia, deseo y próximo pasaje de la muerte.
   Entonces la luz se hizo relámpago intermitente y me convertí en un hombre muy pequeñito que no habitaba casas sino úteros. Las mujeres de un mundo de mujeres se disputaban mi presencia para que me instalara en su interior, pues era el ser perfecto: hijo y amante a la vez, parto y cópula, dolor y placer, principio y fin. Viví por los siglos en cientos de mujeres, siendo a la vez yo y mi propia descendencia.

   Pero toda perfección esconde su miedo, su terror perfecto, pues temía crecer y reventar a las mujeres por dentro. Y de esta incertidumbre nació mi asfixia. No podía respirar y comencé a crecer. Del exterior me llegaban las voces y gritos de mi descendencia:

   -Nosotros no somos él. No es nuestro padre-hijo, es un asesino. Cesárea, cesárea.

   El cirujano lo hizo rápido. Por fin estaba fuera y podía respirar. Pero yo era un ser repugnante, de afiladas garras y hocico, de nauseabundo olor. El cirujano preguntó a la madre-amante:

   -¿Qué hacemos con él, señora?

   -Échelo al fuego.

   En la llamas ardí en dolor de tortura rabiosa hasta que empezó a llover.





 Cerámica griega antigua






   Me desperté empalmado y húmedo. Estaba tendido en el suelo del cuarto de aseo, junto a la bañera. Arriba los seres que vivían en las pinturas al fresco me decían: “Bien, bien; te has salvado por poco… Ya sabes algo de Infierno, de tu infierno.”

   Me levanté y me vestí precipitadamente. En la habitación no había nadie; en el hotel, tampoco. Oí unos pasos. Me di la vuelta y vislumbré una sombra fugaz. Comencé a perseguirla hasta dar alcance a un hombre vestido de etiqueta. Parecía un camarero más que un señor de gala, y no tenía zapatos sino pezuñas negras de jamón ibérico.

   -Oiga, por favor, ¿podrían decirme dónde está todo el mundo?

   -Espere un momento; ahora le atiendo. Tengo mucho trabajo.

   Y como sombra que era, se esfumó. Salí del hotel y me interné por la galería alumbrándome con un mechero. Pero la llama se hizo pequeña, pequeñita y se extinguió.

   Tenía que encontrar otro mechero, una vela, una linterna. Regresé, al palpo y a tropezones, hasta la puerta de aquel angustioso hotel subterráneo. La espléndida iluminación se había vuelto oscuridad total. El suelo empezó a temblar y me fui hundiendo.





 Cerámica griega antigua







   Cuando desperté, de nuevo empalmadísimo, oí una voz de mujer que sollozante decía:

   -Esto no tiene remedio; nos queda muy poco tiempo. Vamos a morir todos.

                                                (CONTINUARÁ)  






Dibujo de Salvador Dalí


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domingo, 1 de mayo de 2011

JOSEP Mª MAS i BIGAS. "¿Despertar mariposas con lentillas es terapéutico?". Crónica. Ateneo de Madrid. "Pan y Circo", presentado por Aarón García Peña.



Ateneo de Madrid
Agrupación de Retórica y Elocuencia

Ciclo de debates  Pan y Circo
IV  Sesión

Defensa de la idea
“¿Despertar mariposas
con lentillas es terapéutico?”

por

Josep Maria Mas i Bigas

Salón Ciudad de Úbeda
29 de abril de 2011
20 horas








Texto del poema cantado por
Josep Mª Mas i Bigas
a los concurrentes





   El pasado viernes aterrizó en el Ateneo de Madrid Josep Mª Mas i Bigas. A buen seguro que hasta la sala de conferencias llegó volando en mariposa unipersonal, fabricada con puntera y carnal tecnología imaginativa.

   El caballero Josep es especial personalidad literaria y oratórica, más aún en estos tiempos de memoria artificial, mal oído y ruido por todas partes. Es persona de vitalidad a raudales, gracia ingenua, empatía instantánea y mirada directa. Es atrevido por un tubo y tres pianos. Es hijo, padre y abuela de su propia inventiva, que es mucha y de escaso retorcimiento. Es entomólogo de la escuela de Ramón Gómez de la Serna, Sección Lepidóptera, Subsección Mariposas que no Polillas.

    Y con este bagaje, se nos presentó a la plebe de Pan y Circo para defender la idea, absurda sólo en apariencia, “¿Despertar mariposas con lentillas es terapéutico?”  Para lo cual expuso de pie y revoloteando dicha idea. Cual estupendo mariposo; nada de sentarse tras la mesa cual amuermante ponente. Con intensa donosura retórica y alegría vital.




 El Caballero Josep Mª Mas i Bigas
en acción

















   Perdonen el abreviado estilo, que en nada se corresponde con lo que allí se vivió:

   Después de repartir entre  los/as  presentes un catalánico poema de factura propia, que reproducimos junto a variadas imágenes fotográficas, se preguntó: “¿Qué es terapéutico?” Y se contestó que en realidad todo es terapéutico, que hay muchas formas de moverse y que los supuestos y lindos pajarillos son el peligro más grande de las mariposas porque las engullen, los muy pajarillos. También nos hizo saber que íbamos a entrar en una especie de locura que todo lo cura.

   De una bolsa de plástico blanca, fue sacando a toda la progenie mariposil, que estaba dormida y que procedía del Cerro Almodóvar, a donde había ido a invitarlas para que ilustraran la charla. Así, ante la plebe, fueron surgiendo la mariposa abuela, bien grande, junto con el mariposo abuelo de gran vuelo; el papá y la mamá; la hijita enamorada que tuvo marido e hijo tras trece semanas y media, aunque al final se adelantó el parto dos semanas y media y tuvieron dos niña-mariposas.

   Como lo cuento, más o menos fue y sigo con más. Pero antes he de advertir a los seres humanos que han hecho de la seriedad en el arte y las letras nuestra tortura, y a sus fanáticos acólitos, que Josep no es ni por asomo practicante de la oratoria senatorial y dime tú, Catalina traidorcete. Tampoco se emparenta con la tendencia emilianense-castelar, ni con la del vendedor de los grandes almacenes, ni con la de los reputados entrenadores del balón en el pie, ni con la de los sudaditos políticos en campaña y promesas increíbles. No, señor o señora mariposa. La que practica con tanto arte el caballero Josep Mª Mas i Bigas habría que entroncarla con el disparate ramoniano, el surrealismo ingenuo  o la retórica franciscana para niños aún no contaminados por videojuegos de monstruos dándose mamporros.

















Y continúo abreviando la disertación del caballero Josep:

   Sacó unas gafas y se las puso a las mariposas, advirtiéndonos que un despertar súbito de éstas puede ser peligroso y provocar ataque cardiaco. Hay que acometerlo con suma delicadeza, pues además las mariposas tienen ojos reticulados y que mejor que las lentillas múltiples es ponerles unas simples gafas. Lo hizo y dijo: “Mariposas, niños con gafas, leed esto (un poema). ¡Qué veo! ¡Qué leo!”  Y cantó espléndidamente un poeta en lengua catalana. Hermoso.

   Acto seguido, la asistente de muchas preguntas Lola Rojo XXX le preguntó al caballero Josep por la felicidad, siendo contestada que la felicidad no existe, que existe el presente y (cantado) “si tú no me quieres, ¿quién me va a querer”.

  Después la cosa se encaminó hacia el concepto “muerte”. El caballero Josep nos hizo una suave escenificación del acto mortuorio, pues morirse es como dormirse, transmutarse, y él está aprendiendo a vivir en su cuerpo humano protomariposil. Aprender a vivir. Como las mariposas, cuya existencia es de poca duración. Claro, si la comparamos con la del homo sapiens o insapiens. También nos hizo saber que las mariposas y mariposos viven con más alegría en los amenos prados que en los umbríos bosques, y que ello nos sirva de metáfora o ruda realidad a los humanos pensantes o impensantes.

   Y tras diversos regates dialécticos, el caballero Josep Mª Mas i Bigas llegó cantarinamente a concluir que sí, que dormir mariposas es terapéutico y despertarlas también.

   Aplausos y gracias, muchas gracias, por la estupenda defensa de esta increíble idea, que de limpio humor nos ha bañado.

   Tres sesudas y gráciles asistentes juzgaron de modo muy positivo el alegato retórico del caballero Josep. Y un servidor, que también fue miembro del jurado, le otorgó la nota máxima, argumentando que más absurda y, sobre todo, amarga es la realidad que nos parece real que la placentera experiencia de despertar mariposas, con o sin lentillas.























Cuaderno de campo mariposil artístico
de
Josep Mª Mas i Bigas







   Más tarde, nos fuimos con el caballero Josep a un bareto de la calle Fernán Flor (eso creo, pues no lo anoté). Allí, ante los bebedizos y los pinchos correspondientes, disfrutamos de animada y artística charleta. El caballero Josep tuvo a bien cantarnos a capela mariposil  “El No Cuestionamiento”, poema de Aarón García Peña; música de Josep Maria Mas i Bigas. Reproduzco la partitura.

   A manera de rápida semblanza de los/as que allí se recluyeron, no puedo dejar de citar:
    A Mayte Pañeda, que estuvo de palique y estética, con el caballero Josep, que morado –literal- a cantar se puso.
   A la linda y observadora Amaya, nuestra querida tímida no tan tímida, que aunque no fuma nos acompaña con aterciopelado conversar callejero.
   A la muy animada Ana Mª Cuervo de los Santos, mujer de nervioso, cariñoso y correoso estar.
    A Daniel Bolado, en su silencioso silencio observador.
   A Aarón García Peña, más tranquilo que en últimos meses y, por tanto, aún más perceptivo, más niño, más mirando todo muy serio, muy sonriente. Tengo la impresión de que la vida se le vuelve a hacer nueva.
   A Malicia Cool y a Antonio Alfeca ante un salmorejo.
   A Beatriz L. reaparecida tras muchos años en reconstrucción, viendo la vida de un modo directo, tal vez demasiado directo.
  A Lola Rojo XXX y su bondad besucona.
   Y a un par de literatos ateneístas cuyo nombre no apunté, aunque uno de ellos no dejó de conminarme para que el lunes 9 de mayo asistiera, en el Ateneo, a una mesa redonda sobre “La historia del cine asturiano”.

   La noche se nos hizo madrugada. Salimos del bareto. Frente a los leones de las Cortes, nos despedimos. Josep Mª Mas i Bigas se encamino hacia la Puerta del Sol con sus mariposas y vitalidad a cuestas, mientras que un grupo formando por Mayte, Amaya, Ana María, Aarón y el que esto escribe nos internamos en la zona de Huertas, yendo a parar en La Florinda, coqueto y tranquilo bar de copas de la calle de San Pedro. En el trayecto, Aarón me contó una experiencia vivida en Valencia, que mucho de terror y angustia tiene. Podría titularse “Nueve niños siempre te miran”, o algo así.

  En La Florinda, fotos amorosas y no propias de la publicitación bloguera, nueva conversación, nuevos proyectos y el saber que  despertar mariposas con lentillas sí es terapéutico, aunque por la noche las mariposas, ya se sabe, pueden ser otra cosa. ¿Peligro?

















Partitura de El No Cuestionamiento.
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P.D. En nuestra reunión del bar cercano al Congreso de los Diputados, el caballero Josep nos deslumbró con su prodigiosa y musical memoria. Sabía de todos los presentes el nombre y los apellidos. Y eso que se lo dijimos de pasada. No conozco caso igual. ¿Tendrá memoria de mariposa? ¿O será un vampiro benévolo?  

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