miércoles, 29 de agosto de 2012

Escritos sobre fotografía. "Regreso a El Palmar"








ESCRITOS  SOBRE  FOTOGRAFÍA

Regreso a El Palmar



   No es fácil regresar a la imagen del horizonte donde fuimos felices. Y ya que todo cambia para ser igual y diferente, decidí coger dos autobuses (Madrid-Sevilla/ Sevilla-El Palmar de Vejer-Cádiz). Tras diez horas de carretera y carretera, me planté en la luz de un horizonte marino no demasiado herido. O sea, El Palmar de Vejer, Cádiz.

   Había perdido la información sobre habitantes eventuales y fijos que frecuenté en aquellos veranos de El Palmar (2002-2005) y que acumulaba en un viejo y desastroso teléfono móvil. Así que no tuve más remedio que recurrir al oráculo de Google y llamar por teléfono buscando habitación. Al tercer intento, conseguí estancia en Hostal Francisco Alférez por tres noches en agosto.













>





    Cuando llegué a la parada de El Palmar, nada parecía haber cambiado. La luz reflejada en el mar y la arena era un suceder constante, aunque el paso del tiempo estaba ahí: los hierros de la marquesina de la parada lucían buen óxido y abundante cartelería anunciando una noche flamenca, una sesión golfa o alguna nocturnidad musical, como se puede apreciar en la foto.

    Camino del hostal, me acordé de la exposición, de fotografías en blanco y negro, 15 días en el Palmar de Cádiz y aledaños, que hice en Madrid en febrero de 2003. ¿Pervivirían algunas de aquellas imágenes?

   Ya instalado en mi habitación del hostal, con balcón con vistas al horizonte del Atlántico, pregunté a Beatriz, regidora junto a su hermano Luis del negocio, si El Cartero seguí funcionando y si aún lo comandaba Carlos. Contestación afirmativa. Así que me fui para allá directamente, sin ritual de baño previo. ¿Qué tal lucirían mis retratados de hace años? ¿Mantendrían parte de la foto pasada en la imagen del presente?












Verano  2003








   Las doce de la mañana en El Cartero y Carlos estaba tan inmensamente Carlos como siempre. Cual capitán de navío hostelero, ordenando y ajustando coordenadas ante la marejada y tormenta de los pedidos: “Hombre, Rafael Montesinos, ¿qué es de su vida?” A Carlos lo conocí en Madrid hará quince años lo menos. Aunque nos vemos poco, nuestro buen rollo es cosa fija como la playa de El Palmar.
                                                
   Le expliqué que sólo tenía asegurada la pernoctación por tres días y que el resto de la semana, tiempo que pensaba pasarme playeramente, ya se iría viendo. Carlos me recomendó que llamara a Héctor, el cual había abierto, cerca de la torre, en la planta baja de su casa  una  Beach House / Backpackers, que se da un aire y un deje de convento náutico y libertario para ambos sexos. 




Verano  2002









    Y en estas estaba Carlos pasándome el teléfono de Héctor, cuando a mi espalda sonó una voz lejanamente familiar: “¿Te acuerdas de mí?” Era Rafa, El Masajista, al que conocí hace diez años a pie de chiringuito (El Gran Baba). Entonces, cuando yo salía a hacer fotos de amanecidas playeras, me lo encontraba durmiendo en su puesto de trabajo o tenderete adosado al susodicho chiringuito. Ahora, una década después, disponía de moto para desplazarse del Palmar a Conil,  donde vivía y pernoctaba bajo techado. “Ahora tengo que irme a trabajar”, dijo. Resultaba que estaba dando masajes en el nuevo Aborígena, que regentaba el pertinaz Charlie. También Rafa tuvo a bien comunicarme que el Aborígena II se había abierto hacía dos semanas, tras varios veranos sin chiringuitos en las playas de El Palmar.




Verano  2002





Verano  2003. El Gran Baba



Verano  2004. El Aborígena.




Verano  2004. El Aborígena.





    Total, que a las seis de la tarde me hallaba en el Aborígena II. Creo que llegué en el momento adecuado. La movida playera que conocí hasta 2005 había desaparecido por disposición municipal en 2007-2008. Me contaron que al menos ahora, desde hacía unos días, estaba el Aborígena II. El pasado vital-fotográfico salía a mi encuentro, ya que llegué a la arena justo en el Renacimiento “chiringuetero”. Y El Aborígena II, como siempre, como si dijéramos: “Como tocábamos el tambor ayer a la puesta de sol”.












   A Charlie le encontré en Charlie perfecto, serio y jovial, con alta ronca voz de capitán aborígena de un raro navío perdido y en plena fiesta. Pero moderada, que no están las cosas para el cachondeo antiguo.

   Las puestas de sol las pasé -las fotografié- desde la nave del Aborígena II, que por las tardes parecía encallado en una isla desierta con plataneras. 




Verano  2004.























Verano  2004






























   Me encontré cerca del chiringuito a Roció, igual que hacía unos años, estilizada hasta la sonrisa y amable  a la vez que enérgica. Le pregunté por Raquel, aquella extraña y elegantísima dama que vivía en el bosque de pinos de los Caños. Sigue allí y seguro que otra vez coincidimos. Desde aquí, mi afecto.

   Solía recluirme en un lateral del chiriguito, cerca de la “Sala de Masajes Rafa”, en donde me presentó a simpática gente con ganas de diversión, sol y buenas puestas de sol. En El Aborígena II conocí a Ari y a su niño. Ella nos sirve las bebidas con una extraña y remota belleza que mira y ordena, que gana elegancia en la quietud, como cuando sale de la barra, se encara con el horizonte y se enciende un cigarrillo.









Verano  2004







Verano  2002























  Los camareros/as de la nave-chirigo son rápidos, atentos y, a veces, con sonrisa como tapa. De todos ellos/as recuerdo a Virgilio, serio pero de aparente zumba de bajo tono, y a María, sería, guapa y de mirada lejana, atenta y en ocasiones dormilona.

    Y los jueves a mediodía se sirve una suculenta paella. Y en especiales días, hay batukada en honor del sol declinante.



































   Sobre todo, pasé buenas tardes con cenita + puesta de sol con Rafa y sus femeninas amistades y niños de vitalidad olímpica, y con Lula y su hijos Joel, divertida pareja familiar, de las que daré más referencias después, pues ahora toca –tocaba- irse del chiringuito a descansar en la casa de Héctor. Pero antes una leve reflexión fotográfica y unas preguntas:

     ¿Qué sucede cuando se fotografía los territorios del pasado? Los cambios son evidentes. La técnica y cámaras son diferentes. Los que han permanecido tienen más tiempo encima y un sabio durar. Los nuevos parecen bien instalados en la intemporalidad del mar de verano. Todo el mundo dispone de una cámara entabletada para fotografiar las puestas de sol y lo que pillen, y después colgar la imagen en la red social que toque. Hay más tablas de surf. Por las mañanas en la playa, a unos doscientos metros de la Torre, se escucha una voz megafónica que informa que hay duchas durante un tiempo y que, por favor, o hagan esto y lo otro. Por las noches hay farolas que iluminan la carretera marítima. Hay más espacios hosteleros, con su musiquita correspondiente. Durante la noche la marcha continúan en segunda línea, llámese El Gran Baba o El Dorado… Entonces no había esto. Lugar, tiempo y situaciones eran más primitivos; menos tecnológicos. No había crisis.
















    Sin embargo tanto la luz como el ambiente se mantienen con serena atemporalidad. La imagen en El Palmar no ha perdido su fotogénica alegría, su marchosa tranquilidad. Hice fotos con la obligada cámara digital, pero me tiré unos carretes, que aún tengo que revelar. ¿Qué cambios se habrán producido en la imagen primitiva?

   Tampoco habían cambiado los puntos de atención. Retrato del ambiente del chiringuito y puesta de sol, con personajes imprescindibles, como el vendedor con cestita de mimbre y hay camarones, el subsahariano de profunda negritud y a cuestas con el puesto de cositas playeras; el chico de los bolos malabares que practica a la vista de la concurrencia,…

   Seguí practicando los paseos tempraneros por la playa vacía, sus dunas, cardos, flores, retintas próximas a la playa,… Y el paseo sin tránsito de coches, Algunas fotos nocturnas e instantáneas del entorno próximo, como la  Beach House / Backpackers de Héctor.









































 Cuando conocí a Héctor, me agradó su manera de mirar, directa, sencilla y agudamente azul. Y ese acento y decir en el hablar de ningún sitio y de todos los lugares, casi tan constante como el horizonte de El Palmar. Cerramos el trato por mi estancia y me entregó una llave, que me colgué al cuello. Entonces sentí que Héctor era un anacoreta muy sociable, un abad que funda monasterio -nada recoleto- frente al mar y transforma la edificación en barco,  y la planta baja, en bodega de acogida para playeros con mochila, esos que no desean habitar ni dormir en coche o furgoneta y que el sol, la levantera o los camperos insectos les ponga las carnes candentes.
    Por la Beach House deambulaba un personal dispar desde ajadas señoritas urbanas que se quejaban de los pertinaces mosquitos o de una alfombra que no era de su agrado, hasta norteñas rubiancas educadas y desayunadoras de maíz con leche, o un grupo de chicos y chicas italianos, entre los que estaba el joven fotógrafo  Flavio, o oficinistas madrileños hartos de urbe capitalina, o unas sevillanas pizpiretas, o un tío que no hablaba, que no tenía equipaje y al que sólo adivinaba en litera próxima, ronca que te ronca, en la penumbra de mi cuarto comunal cuando regresaba de madrugada.

  A veces Héctor tenía la amabilidad de invitarme a su casa; es decir a la planta alta o azotea rehabilitada en habitáculo jipioso-moruno-étnico-casual del todo. Entre tragos de ron, me contó diversas peripecias que le condujeron a El Palmar y también me enseñó una obra formada por originales fotos panorámicas, que bien merecen una exposición.

   Por las mañanas, a eso de las once o doce, la Beach House se quedaba desierta, momento de torradera que aprovechaba para hacer un buen puchero con los productos de la tierra. De la cocina hectoriana salieron ricos platos, como el Pollo Deconstruido o Ternera retinta a la huerta de El Palmar. De dichos platos, dejaba una parte para que Héctor y amigos/as lo probaran, y otra parte me la llevaba paseando por la playa desde la Torre hasta El Aborígena II , en sus correspondientes tapers. Y durante la puesta de sol, Rafa el Masajista, Lula y su hijos Joel y diverso personal que se iba apuntando, dábamos fin del menú.












































   Después o me refugiaba en la  Beach House o bien nos íbamos directamente, en comitiva con niños, a El Gran Baba o El Dorado, discotecón al aire libre donde dormí, sin molestarme la decibélica música, en amplio sofá junto a la niñería un buen rato, hasta que me despertó Lula, me invitó a un chupito anisado y me puse a hacer fotos que me salieron bastante raras.

   De mis últimas tardes-noches, conservo un especial recuerdo de Lula, mujer de transigente vivir, enérgica a pesar de sus ataques de bostezos, bella, inteligente y amable, y cuidadora de niño propio y ajeno. Y Joel, su hijo, observador cronista del culebrón ambiental. En sus doce años había sabía comprensión de los sucesos, como si los niños fueran los adultos con sus caprichos y ligoteos, como si a Joel le fueran a nombrar aspirante para un consejo de ancianos guasones.
















   Llegó la hora de partir. En mi última noche playera, un grupo apareció con un globo luminoso traído directamente de Tailandia  y lo lanzó al cielo estrellado. Le pedí un deseo, que es para mí y para todo lo que cabe en la Tierra y aledaños.
















    Al día siguiente, mientras esperaba el autobús que me llevaría a Sevilla, me quedé mirando la playa, el horizonte atlántico y comprendí, recordando también las fotos de Héctor, que El Palmar reclama también unas fotos panorámicas, como las que podéis ver en este artículo.
                                               
   Creo que es bueno regresar a nuestras antiguas fotos. La vida siempre nos espera en vacaciones.







Verano  2003





Fotografías  y  texto
RAFA  MONTESINOS


PG" width="320" /> h="320" /> dth="240" /> " width="240" /> " width="320" /> " width="320" /> width="240" /> h="240" /> h="320" /> dth="320" /> h="320" /> dth="256" /> " /> /> /> /> "320" /> dth="320" /> " /> /> /> /> /> /> /> /> /> /> /> /> "320" /> dth="246" /> 290" /> a>

martes, 31 de julio de 2012

Luz de Azabache. Agosto. Calendario 2012 de Mujeres para esta Crisis.










MUJERES  PARA  ESTA  CRISIS

AGOSTO

LUZ  DE AZABACHE



   Luz de Azabache es una dulce versión de un pálido y borrascoso título de novela hecha trópico. Luz de Azabache la novela, que no nuestra mujer de agosto, es un cacho culebrón victoriano y protofeminista, mientras que Luz de Azabache es pura isla, cubanidad internacionalizada, madrileña cubana, suave en el decir, filósofa titulada y bronce en la carne. ¿Alguien da más para estos calores de agosto? Claro que no.





   Conocí a Luz de Azabache a través de Indira Sin Fin, que nos la trajo, allá por el frío de febrero, a una Proyección Fotográfica en Metolcuatro.

   Desde esa primera noche, advertí que hablaba suave -con boca, ojos y cara de niña- para explicar con rotunda naturalidad por qué llevaba por nombre el título de un tortuoso novelón decimonónico. “Fue mi mamá, que le gustaba tanto la novela que me puso ese nombre”. O sea, la ficción de una isla fríamente inglesa se hace realidad en mujer de cálida isla. Pues, sobre todas las cosas, Luz de Azabache es cariñosona e inteligente al ritmo del despacio-despacito.


















   Para Luz de Azabache realicé dos sesiones fotográficas. Propuse hacer exteriores, pero hacía un calor agosteño… Total, que todo quedó en acción fotográfica interior. También calurosa, aunque más adecuadamente íntima.

    A la primera sesión, asistieron Ponce, Akhesa, Indira Sin Fin y Joaquín Cónsul. Indira, con su divertida capacidad de iniciativa, me había propuesto que Luz de Azabache fuera nuestra Mujer de Agosto, y aquella aceptó con agradable sonrisa, pues estaba encantada de que la retrataran y que ya había tenido experiencias previas.

   Y dio comienzo la esta primera sesión. Al principio, nuestra modelo y filósofa en bronce se mostraba algo cohibida, no sé si por los asistentes mirones y capturadores de imágenes o por ser el comienzo, y ya se sabe que las primeras fotos suele salir un poco sosas. Pero enseguida se animó y fue mostrando la fuerza de su gracia, de su timidez excitante.

    Poco a poco, al pasar por los cuatro espacios fotográficos (sala general, laboratorio, hueco de tragaluz sin ladrillos y cuarto de baño), la sensualidad de Luz de Azabache fue subiendo de tono, como así atestiguan las fotos.

   Acabada la primera sesión, obsequié a los asistentes con un bacalao con tomate que cociné en directo. A dicho menú, se sumaron dos lindas cubanas más. Luz de Azabache me sugirió que realizáramos prontamente otra sesión, sin tanto gentío.









Indira Sin Fin en mitad de plano










   Y una semana después, esta segunda sesión tuvo lugar. Pero claro, no iba a estar solo con Luz de Azabache, ya que a ella, que le encanta ser objeto de deseo y espectáculo, precisa de cierta concurrencia. Quiero decir que se presentó acompañada de un caballero barbado y ropa casual de verano y calor, un caballero algo de ella en lo afectivo, canario, dispuesto a ayudar y a no dar la tabarra con recomendaciones fotográficas. Y la verdad es que ayudó bastante, aunque no pudo evitar, a veces con buen criterio, recomendarme la escenografía de las fotos y sacar algunas de estas con su movilete del sugerente ser que es Luz de Azabache, la cual durante esta sesión estuvo más suelta e incisiva.











    Se trataba, ya dije, de que esta segunda sesión (platós: sala general, hueco del tragaluz con ladrillos y cuarto de baño) fuera más íntima. Pero esto resulta tarea difícil con Luz de Azabache, porque cuando íbamos a realizar la última parte, se presentó otro caballero, español también, que se iba a Cuba a realizar un tour en coche y quería despedirse de nuestra musa y que esta le diera algunas recomendaciones para moverse por la isla. Dicho segundo caballero español, cuyo nombre no recuerdo, miró el dulce cuerpo fotografiado de Luz de Azabache, no se despegó de ella para recibir los supuestos consejos viajeros, se movió únicamente para que le llenara el plato con una ración de pollo a lo metol4 y, cogiendo su casco de moto, se despidió…  Y al poco tiempo, Mayte Pañeda se hizo presente. Venía de fotografiar la entrada en Madrid de la Marcha de los Mineros (cabreados), que se verán en breves meses en paro y en los libros de historia. Pero vino ya acabada esta segunda sesión, y su llegada fue de agradecer por dar conversación y por no haber interferido en la relación modelo-fotógrafo. De todas formas, reitero que a Luz de Azabache le encanta, le excita, ser objeto de múltiples miradas… y también responder, a lo filósofa que es ella,  a las preguntas de este cuestionario:

  
 -Tal y como está el panorama, ¿podrías aportar algunas soluciones para paliar los efectos de esta Crisis?
        
 -Creo que, si queremos salir vivos de esta Crisis, debemos mirarla como si fuera un laboratorio de experimentación y constante aprendizaje, e intentar ver el lado positivo de las cosas, aunque a simple vista pensemos que todo es una basura. Pero de la basura también se puede sacar algo. Apuesto en esta Crisis por el cuidado y expansión de nuestra mente para poder solventar y soportar cualquier contratiempo.




















-En estos tiempos tan materialistas, ¿cuáles son tus ideales?

 -La tolerancia, la reflexión, la compasión, no juzgar y estar abierta y sensible a todo para poder recibir esa energía que nos rodea, y que no siempre somos capaces de percibir.



   -Por tanto, ¿amar o no amar y qué y a quién amar?

   -Amar, por supuesto, y  amarlo todo. Si dejamos de amar algo, estamos dejando de amarnos a nosotros mismos. El mundo es un todo y nosotros formamos parte de ese todo. No somos lo único, formamos parte de un conjunto. Si no amamos al mundo en general, con sus sombras y sus luces, es como si renegáramos de nosotros mismos. Quizá suene a utopía, pero es lo que pienso. Hay que amarlo todo y a todos. Yo intento practicarlo cada día.



   -Ya que el dinero se está convirtiendo en el dios único y que el ahorro es la penitencia por nuestros pecados, ¿en qué aconsejarías tú ahorrar?

   -Debemos ahorrar nuestra energía. Derrochamos energía cuando nos enfadamos por cualquier motivo, cuando somos orgullosos en demasía, quejándonos, deseando cosas que en realidad no necesitamos, siendo desagradables y desconfiados con los demás, dando por hecho cosas que no sabemos y abriéndonos de piernas ante los prejuicios. Todo eso desgasta enormemente y los espíritus se vuelven grises.


























  -Por mucho que vayan mal las cosas, parece que no podemos prescindir de nuestra imagen, ¿qué moda nos aconsejas ?  ¿Alguna sugerencia que tú practicas?

  -Me encanta la moda, el buen gusto al vestir e ir perfectamente combinada.  Aconsejo que la gente disfrute del proceso de vestirse y ponerse guapo o guapa. El ritual de combinar colores, texturas, complementos me encanta. En vez de verlo como algo fastidioso, más bien hay que vivirlo como un proceso creativo. Sugiero sencillez y eso: disfrutar del proceso, yendo cada cual como le parezca.



   -Mal andan las pequeñas empresas, ¿pero nos podrías sugerir algún negocio apropiado para estos tiempos de crisis?

   -Sí, por supuesto. Montaría un circo con todos nuestros políticos y los enviaría de gira por toda la geografía española. Creo que el país y todos saldríamos ganando. Pues como payasos se llevan la palma. Ahora, en serio,  soy partidaria de las cooperativas. Un buen negocio, aunque de gran inversión pero que siempre va a dar dinero, es una funeraria o vender limonada de la de verdad, hecha con limón de verdad,  sin ningún aditivo químico. La vendería en un puesto de calle de esquina.  Esa  que venden  en todas partes, que  sabe a plástico y que se hace llamar “ Limón y Nada” es un timo de risa  y no creo que sea sana.

























   -Como vamos a tener que seguir comiendo, ¿podrías darnos algún menú baratito y sano?

   -Me gusta mucho el tomate. Un salmorejo cordobés para mí es lo más rico, como único plato incluso. Pero si la cuestión es quedar bien y ser un poco más sofisticada, creo que debemos valorar los mejillones. Unos mejillones al vapor de primero con pimientos, tomate y cebolla muy bien picadito, mmmm que rico. Y de segundo, ropa vieja con patatas asadas y guisantes, creo estaría genial. La ropa vieja se hace con carne de segunda, esa carne que es un poco dura y por ende es más barata. Pero termina convirtiéndose con una olla exprés es un plato delicioso y fácil de hacer.



   -De las fotos de nuestras dos sesiones, ¿cuáles son para ti las más sugerentes y/o sexis?

    -De la primera sesión, el momento en que mi vestido debía ir subiendo poco a poco. Fue una sensación excitante, con tantas miradas y yo asumiendo la consecuencia de que llegaba el momento de ir mostrando más y más. Era una especie de vergüenza morbosa, que me hacía sentir cierto vértigo. Me resultó sexy, sí, pero también muy excitante.

   De la segunda sesión me sexis las fotos de los ladrillos y la piruleta. No se ve nada, mas se intuye. Me gustan mucho, son preciosas. También me resultan muy especiales y sexis las de las cadenas, incluso diría que alguna podría servir de portada. Estupendas. Además, la sensación de estar atada fue nueva para mí. En mi vida me había sentido así, atada y sexi. Fue una experiencia interesante y excitante. La volvería a repetir.



























   -Como la realidad material se nutre de la fantasía, ¿podrías contarnos tu fantasía sexual para estos tiempos de crisis

    -Je, je, je. Te voy a responder lo mismo que escribí en Facebook hace unos días, y que causó un tanto revuelo. Mis fantasías son en grupo.

   Otra de mis fantasías más sugerente es la de tener una aventura con un desconocido, pero que sea tan intensa que dure para siempre.




   -¿Cómo crees que te ve la gente?

   -Todos me ven de un modo distinto y por una sencilla razón: todos somos distintos. Entonces, unos me ven mejor o peor, buena o mala, fea o linda, loca o reprimida. Según mi teoría, unos me ven como les gustaría ser, y otros, como lo que son, pues no soy más que el espejo donde algunos se reflejan. He leído muchas veces que todo lo negativo que ves en una persona es lo negativo que posees tú mismo. Igual pasa con lo positivo.  Así que el conservador me ve loca, porque le gustaría no reprimirse y vivir, hacer y decir abiertamente las cosas, como yo suelo hacerlo, y el libertino me ve seria, porque aparento ese "equilibrio" , entre la claridad y la oscuridad, que quizá en su interior él posee o le gustaría poseer.

   Es complicado; no me preocupa que la gente  me vea como crea, aunque en ocasiones se equivoque. Siempre tienen la opción de llenarse de paciencia y conocerme, o desistir y pensar de mí lo que les parezca. No me preocupa.






















 -Interesantes soluciones. Y a manera de cierre, si tú tuvieras una escoba, ¿qué barrerías de este mundo en crisis?

   -Pregunta difícil, pues considero que  antes de querer barrer todo lo que nos molesta de afuera, debemos barrer antes toda la mierda que llevamos dentro.

   Barrería las creencias, cada una de esas creencias que han surgido con el tiempo y que hemos dado por ciertas sin ni tan siquiera interesarnos en  comprobar cuán de verdadero hay en ellas.

   Barrería las costumbres, esas fechas que llaman “especiales” y que aún nadie me ha explicado por qué.

   Barrería la ignorancia. La ignorancia trae consigo casi la mayoría de todos los males sociales que existen en el mundo: la prostitución y explotación  infantil, la xenofobia, el racismo.

   Barrería la indiferencia, la pasividad que tenemos ante tales injusticias. No tenemos en cuenta que nosotros también somos un poco responsables de que ocurran cosas como estás.

 Barrería la intolerancia, los prejuicios y esas actitudes que tenemos las personas de pensar siempre que la culpa y la respuesta de las cosas que nos ocurren la tienen los demás, sin detenernos a pensar que es lo que estamos haciendo mal o falla en nosotros, y que trae como consecuencia todo lo demás.

   Barrería el miedo a la incertidumbre, pues provoca una ansiedad inútil.

   Barrería la crítica. Tendemos a criticar y aún no consigo ver qué hay de positivo en una crítica, pues cuando criticamos no somos lo suficientemente justos y  conscientes de que sólo partimos de un punto de vista, el nuestro, y eso no basta.
                                              
   Barrería la falta de curiosidad, la incapacidad de soñar, que cada vez abarca más terreno en este mundo, consiguiendo que las esperanzas y las sonrisas se apaguen.

   Barrería la palabra y la venta de una seguridad, traducida en seguros de vida, seguros de viviendas, seguros a todo riego, seguros de viaje, equipajes, trabajo. Barrería todas esas mentiras que nos apresan en la idea de una seguridad que, a mi modo de ver, es un robo, en pos de  una burda quimera.

Barrería la esclavitud a la que está sometida la sociedad moderna, la incapacidad de una comunicación acertada y esa venda que llevamos en los ojos y que no deja que veamos más allá de nuestras propias narices.











Fotografías
RAFA  MONTESINOS


 Preguntas del cuestionario
RAFA  MONTESINOS

Respuestas del cuestionario
LUZ  DE  AZABACHE

Diseño del calendario
AKHESA  y  RAFA MONTESINOS






domingo, 29 de julio de 2012

8/8. Fiesta por el Día Internacional del Spanking. Organizan Akhesa y Ponce.







8 / 8
Día Internacional
del Spanking

Organizan
Akhesa + Ponce

Sábado 4 de agosto
2012
22  a 3:30 horas

LIBERTINE
(CAFÉ  VOLTA)

C/ Santa Teresa, 9
Metro Chueca / Alonso Martínez

























   Akhesa y Ponce, por tercer año consecutivo, se encargan en la ciudad de Madrid de organizarnos con donosura, salero y spankimiento el Día Internacional del Spanking.

  Para ello han dispuesto en el Café Volta, que ahora pasa a llamarse Libertine (apropiado nombre para las maquinaciones del Laboratorio de Fantasmas), una estupenda fiesta para conmemorar y practicar el spankimiento, ya sea en calidad de spanker o de spankee. A gusto del consumidor (¡chas!) o consumidora (¡chas, chas!), pues la performance sois vosotros/as mismos/as.










   Y como de costumbre, se recomienda a los asistentes venir guapos/as y elegantones, lo cual se producirá a buen seguro. Pero lo importante es que la selecta concurrencia se sienta cómoda, como a buen seguro así será.

   Una vez más, Ponce y Akhesa sortearán increíbles “cositas” para que la selecta gente se lleve un recuerdo spankero y, de paso, complete su ajuar bedesemero.









   Sobre diversos detalles, así como cuánto cuesta asistir a esta exclusiva fiesta, os enteráis aquí