Pero Berlanga era un señor divertido y directo que cogía El Jardín de las Delicias del Bosco, una falla indultada, dos tricornios, una charla en el Café Gijón, una hermosa y bien dotada mujer, un funcionario gris y babosillo, una muñeca follable, un pueblo castellano reconvertido en Andalucía acartonada, un verdugo ocasional, un marqués coleccionista de púbicos pelos, una fila de pobres desesperanzados, una hilera de señoritos y señoritas del quiero y no puedo, un montón de fetichismo y nos regalaba un cine alegre y crítico sin reprimenda.
Berlanga nos ha dejado muchas películas para entender, en clave de sonrisa ácida, qué coño es esta España Extraña de los cojones.
Poca moral y mucho cachondeo, que no es poco. Gracias, Luis.
Ayer Ponce llegó triste a Metol4. En cierta manera, se le había muerto el padre, nuestro padre. Podéis comprender el duelo leyendo en su blog (http://josemariaponce.blogspot.com/) el artículo Uno de los nuestros.
Y hace unos días también se fue el cuerpo, que no la poesía, de Carlos Edmundo de Ory, otro padre pionero, como Luis García Berlanga. Otro raro. Otro regalo para los que, a contracorriente, seguimos nadando en los mares grises de esta Extraña España.
Fotograma de Tamaño natural (1973),
película fundamental de Luis García Berlanga
Carlos Edmundo de Ory
BENDITOS SEÁIS,
LUIS y CARLOS.
Metol4 os recuerda de
cuerpo y alma


